El municipio de Vallfogona de Ripollès se encuentra en un soleado valle abierto que da la mano a la vecina Garrotxa. En un punto determinado del sinuoso camino hacia Olot, se puede observar, durante las primeras horas de la mañana, y si la meteorología lo permite, todo el valle cubierto de niebla, creando un efecto óptico único de un mar de niebla.

El municipio tiene una superficie de 38,8 km2 y una población censada de unos 250 habitantes. Anclado en la comarca del Ripollès, limita al Norte con Sant Joan de les Abadesses por la sierra de Puig Estela; al Sur con las poblaciones de Vidrà y Llaers por las sierras de Milany y Santa Magdalena; al Este con Riudaura por el puerto de Coll de Canes y Sant Bernabé y con Ripoll por el Oeste. El privilegiado entorno natural que lo rodea lo convierte en un lugar único para disfrutar de la naturaleza durante todo el año. Practicar senderismo, descubrir rutas btt, pasear, buscar setas o frutos silvestres, bañarse en las pozas del río, observar las rapaces (buitres, cernícalos) …, son solo algunas de las múltiples posibilidades que nos brindan los parajes de Vallfogona.

De origen medieval, Vallfogona de Ripollès dispone de un centro histórico de gran interés adscrito al Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya. Antiguamente amurallado, su interior solo era accesible mediante tres portales: el portal de la Muralla, el de Poniente (que daba paso al antiguo camino hacia Ripoll) y el de Mediodía donde nacía el camino hacia el castillo de Milany pasando por el puente medieval. El conjunto arquitectónico está presidido por una plaza central alrededor de la cual se construyeron las casas, algunos soportales, y las calles que siguen su curso hasta unirse al recinto del Castillo, origen y raíz del municipio. Desafortunadamente, el Castillo, también conocido como La Sala, no es visitable hoy día ya que es patrimonio privado. A su lado, podemos apreciar las ruinas de la antigua iglesia del siglo XII conocida como Mare de Déu del Pòpul, su campanario de planta cuadrada sigue todavía en pie, imperturbable ante el paso del tiempo. Otro edificio emblemático es la imponente iglesia parroquial de Sant Julià, consagrada en 961 por el obispo Ató de Vic, situada en el camino hacia la Fuente de la Tosca y el Castillo de Milany. Actualmente se está trabajando en su recuperación. Delante de la portada románica que preside la entrada principal, se encuentra nuestro ya conocido Reliquier, edificación del s. XVII que se empleaba para conjurar las tormentas y los malos espíritus y que se ha erigido como inspiración para dar nombre a nuestro alojamiento.

Las ermitas de Santa Cecília y Magdalena, la iglesia de la Salud, los restos del Castell de Milany (originario del siglo X, en diferentes épocas de su historia había formado parte de los dominios de las abadesas del Monasterio de Sant Joan o del vizconde de Besalú), el yacimiento de la Teuleria del Pinetar (antiguo horno de producción de tejas y ladrillos que se cree que estuvo en funcionamiento hasta bien entrado el siglo XIX y que se encontró en medio del bosque gracias a la información verbal aportada por un vecino),  el Torrent de la Masica, el precioso bosque de hayas de camino hacia la riera de Llastanosa…, son otros múltiples lugares de interés vinculados al municipio, evocadores e imprescindibles.