Vallfogona de Ripollès es un pequeño pueblo con encanto que goza de una situación privilegiada a medio camino entre Ripoll, capital de la comarca del Ripollès y Olot, capital de la comarca de la Garrotxa. Ambos territorios tienen un gran interés orientado a: cultura, gastronomía, excursionismo, senderismo, rutas btt, naturaleza y entorno (fauna y flora)… Las opciones son múltiples: desde la descubierta del románico del Ripollès con sus dos emblemáticos monasterios de Ripoll y Sant Joan de les Abadesses, hasta la maravillosa ruta de los volcanes de la Garrotxa pasando por las pistas de esquí de Núria y Vallter, la Fageda d’en Jordà, los edificios modernistas de Olot o la degustación de las joyas gastronómicas de ambas comarcas (varios restaurantes premiados con estrellas Michelin).

Sin embargo, si decidimos tener una estancia tranquila y apacible, sin movernos demasiado, Vallfogona y su entorno más cercano nos brindan también un universo de posibilidades. Esbozamos a continuación, algunas de ellas.

Pasear por el centro histórico de la población, de origen medieval, con vestigios que nos remontan hasta el siglo XII. Imprescindibles: El Castillo, el puente medieval, el campanario de la antigua iglesia de la Mare de Déu del Pòpul, la iglesia de Sant Julià, el Reliquier y la iglesia de la Salut.

Visitar la colección municipal de fósiles Josep Maria Jubells. Josep Maria Jubells fue rector de Vallfogona entre 1984 y 1990, año en que murió a causa de un accidente de coche. Persona querida y respetada por los habitantes de Vallfogona, su familia cedió su colección particular de fósiles y minerales a la población. La extraordinaria geología de la zona la convierte en una tierra proclive a la presencia de fósiles y minerales y Josep Maria Jubells aunó una magnífica colección de casi 400 piezas de distinta naturaleza: moluscos, minerales, fósiles, restos esqueléticos de organismos marinos…, procedentes de búsqueda propia, compras, intercambio o donaciones. La primigenia y amplia colección se ha ido incrementando gracias a otras donaciones de particulares y del Museo Geológico del Seminario de Barcelona. Se puede visitar en las dependencias del Ayuntamiento en horario de oficina.

Visita a la ermita de Santa Cecília de Regord. Situada en el Mas Regord, a veinte minutos del pueblo, encontramos esta pequeña joya del siglo XI. Aunque actualmente está casi en ruinas, todavía podemos apreciar el arco ojival a la abertura del ábside y la puerta adovelada. Resultó afectada por los terremotos del 1428 y en el siglo XVII se reconstruyó toda la cubierta.

Excursión y visita a la ermita de Santa Magdalena de Cambrils. Desde Vallfogona podemos iniciar esta agradable caminata a través de bonitos hayedos y transparentes riachuelos. Sin más complicación (unos 45 minutos), el camino nos conducirá hasta la humilde ermita de Santa Magdalena que según los indicios fue edificada en el siglo XIII. En los Archivos Parroquiales encontramos referencias a su culto durante los siglos XVI y XVII. Ha sido catalogada como románica aunque hay alguna controversia al respecto ya que algunas de sus características parecen no corresponder a este estilo. Su atrio descubierto y el campanario de espadaña confieren al paisaje una imagen pintoresca. Todavía contiene en su interior una imagen gótica de alabastro.

Pasear por el bosque hasta hallar el yacimiento de La Teuleria del Pinetar. No se trata de una excavación arqueológica en el sentido estricto de la palabra. Es un antiguo horno de producción de tejas y ladrillos que había estado funcionando hasta bien entrado el siglo XIX. La producción obedecía a la necesidad del pueblo de abastecerse de tejas y ladrillos cuando la demanda lo requería. Es una edificación de planta rectangular de piedra seca dispuesta en dos partes: la zona inferior con el horno y la superior, de cocción. Se halló gracias a la información verbal aportada por un vecino.

Disfrutar de la flora y la fauna de la zona. Podremos deleitarnos con la observación del vuelo de los cernícalos o los buitres, del tímido carbonero palustre (abundante en el Ripollès y la Garrotxa pero muy difícil de ver en otros territorios) o, si tenemos suerte, ver volar a la rarísima mariposa isabelina que ha encontrado en Vallfogona de Ripollès un hábitat ideal. La fascinación que suscita esta mariposa ha hecho que le dediquemos un apartado especial en esta web y que sea el leitmotiv de nuestra imagen gráfica. Es un ejemplar nocturno de gran tamaño y belleza caracterizado por un predominante verde intenso.

Acercarse hasta la Fuente de la Tosca, también denominada Cueva de los encantados o de las encantadas gracias a la leyenda que la acompaña sobre una suerte de náyades acuáticas que, según el folklore colectivo, allí habitaban. La Tosca del Pinetar es una formación rocosa de varias decenas de metros de espesor que se ha ido formando a partir de la lenta y continua deposición, a lo largo de los siglos, del carbonato de calcio disuelto en el agua de la fuente. La piedra tosca o travertino es un tipo de roca calcárea muy porosa y ligera originada por la precipitación del carbonato de calcio alrededor de fuentes y lagos. A menudo, la precipitación de estos minerales se produce sobre restos vegetales y musgos y la roca los atrapa tomando su forma. De aquí la proliferación de fósiles en dicha zona.

Excursión y visita a los restos del Castillo de Milany. Preciosa ruta de senderismo de unos 17 km y 900 metros de desnivel acumulado. Durante el camino, perfectamente señalizado, podremos caminar por un hermoso hayedo que en otoño llega a su apogeo cromático, refrescarnos en las pozas de la riera de Vallfogona y cruzar el puente medieval fechado del siglo XIV y construido por los Señores de Milany para unir el camino del castillo al pueblo. El castillo data del siglo X. Durante los siglos XI y XII fue habitado por la familia Milany por encargo de los Condes de Besalú. Posteriormente pasó a los Condes de Barcelona y más tarde a los Vizcondes de Bas aunque retornó a manos de los Milany gracias a una recompra efectuada por Raimon de Milany en 1335. Unos años más tarde, los señores lo abandonarían para vivir más confortablemente en el pueblo (en el castillo que se encuentra en el núcleo histórico). Actualmente solo se conservan restos escasos: una parte de muro de una torre y las ruinas de una estancia aunque había comprendido una iglesia y un cementerio. Las vistas desde este punto son espectaculares. Podemos vislumbrar todo el Pirineo desde el Puigmal a Costabona, la Serra Cavallera y el Taga, el Canigó y las montañas de la Garrotxa, el Puigsacalm, las montañas de Montserrat, el Pedraforca, el Montseny y la Plana de Vic. Un panel informativo nos ayudará a identificar las montañas.

Descubrir el Torrent de la Masica siguiendo la ruta a pie de dos quilómetros por el antiguo camino de La Barraca alrededor del torrente de la Masica hasta el antiguo camino de carreta que va desde Llastanosa a La Barraca. La ruta, que está perfectamente señalizada, nos conducirá por las hermosas pozas del torrente hasta llegar al espectacular salto de la Costa de Llastanosa. Durante el camino podremos disfrutar de la flora y la fauna típicos de los torrentes del prepirineo.

Adentrarse en la mágica ruta de los sopladores de Beví (necesitaremos desplazarnos unos cuantos quilómetros en coche hasta llegar al punto de partida de la excursión). En un frondoso hayedo, en la frontera entre las comarcas de Osona y el Ripollès se oculta un lugar muy especial que parece sacado de un cuento de hadas. Se trata de los sopladores de Beví (o Babí) situados en la vertiente norte de la sierra de Bufadors (término de Santa Maria de Besora, Osona). Son un conjunto de cavidades o rendijas por donde se genera y sale corriente de aire. Podremos oír como silba en su interior y sentir el aire frío que desprenden. Los sopladores están anclados en un zona alargada y estrecha con un microclima propio, fresca, umbría, con grandes rocas cubiertas de musgo y con una vegetación particular ya que sus características únicas hacen que en este espacio encontremos especies que normalmente habitan a mayor altitud. Es el caso de la aguileña (aquilegia vulgaris), el martagón (lilium martagon) o el botón de oro (ranunculus repens). Aunque es una excursión sin dificultad debemos tener cuidado con las cavidades que pueda haber en el suelo. De entre todas la cavidades destaca la número 8 con 52 metros de profundidad, casi 400 metros de recorrido y seis bocas de acceso.

Acercarse hasta Llaers (necesitaremos desplazarnos unos cuantos quilómetros en coche hasta llegar al punto de partida de la excursión) y visitar las Baumes del Teixidor. Una bauma (en catalán) es una depresión en una ladera o pared que brinda refugio por su concavidad sin llegar a la profundidad de una cueva. Las que nos ocupan, fueron habitadas por grupos de personas desde tiempos inmemoriales hasta entrado el siglo XX. En primer lugar encontramos la bauma del Teixidor con un precioso salto de agua, después, la bauma de Baumassa, preparada hoy día para salvaguardar el ganado y, finalmente, la bauma de Fleus, la más trabajada a nivel constructivo (habitación con vuelta) destacando la conducción de agua hasta el mismo habitáculo (las personas mayores cuentan que alguien con problemas de movilidad habitaba en ella y que lograron canalizar el agua hasta dentro de la bauma para que pudiese beber sin dificultad).

Si además de las rutas indicadas, queremos explorar más el territorio, la población de Vallfogona de Ripollès está adscrita a la Red de senderos Itinerànnia que aplica el concepto de red viaria en áreas rurales permitiendo al usuario llegar a cualquier punto del territorio desde cualquier lugar y moverse con libertad y seguridad por la zona. Aúna las comarcas del Ripollès, la Garrotxa y el Alt Empordà.

Cabe destacar que el entorno natural de Vallfogona está enmarcado dentro del Espacio de Interés Natural de las Sierras de Milany- Santa Magdalena y Puigsacalm-Bellmunt distinguido por la Generalitat de Catalunya.